Historia

Breve historia del Gremi de Panaderos de Barcelona

Con 640 años de historia, el Gremio de Panaderos de Barcelona es una de las instituciones sociales más antiguas de Cataluña y del Estado español, y una de las pocas corporaciones europeas que han mantenido en activo, de forma ininterrumpida, su condición gremial.

Según referencias históricas, el Gremio de Panaderos de Barcelona se remonta al siglo XII, pero su reconocimiento oficial no se produjo hasta el 15 de agosto del año 1368, en tiempo del rey Pedro el Ceremonioso como resultado de la unión de los, por aquel entonces, gremios independientes de panaderos i de horneros de la Ciudad Condal.

En 1474 el rey Juan II alabó, aprobó y confirmó el oficio de panadero y destacó su necesidad para la población. En aquel momento las ordenanzas eran asignadas bajo la advocación de San Miquel, primer patrón del Gremio de Panaderos. El 16 de julio de 1493, según la Ordenanza y el Real Privilegio, se ordenó que los horneros y panaderos que amasaban pan para vender estuviesen obligados a comercializarlo en los mercados públicos y no sólo en su casa.

El Gremio continuó constituido como Cofradía de San Miguel Arcángel en el antiguo convento de San Agustín, donde se encontró su primer establecimiento y espacio de operatividad gremial hasta el año 1714, en que, con los bombardeos y sitios de las tropas de Felipe V, tuvo que ser trasladado al barrio del Raval.

En el año 1869 se formó la primera sociedad libre, denominada Montepío de San Honorato, en reconocimiento al santo patrón del gremio, y en 1895 se convirtió en el Centro Gremial de San Honorato, la corporación profesional panadera más numerosa e influyente.

Actualmente, el Gremio de Panaderos de Barcelona, con sede en el edificio CAPSA de la calle Pau Claris, agrupa a los panaderos artesanos agremiados en la ciudad de Barcelona. Se trata de negocios familiares que han ido pasando de generación en generación.

Durante estos 640 años, el Gremio de Panaderos de Barcelona ha sido una fuerza indudable de cooperación con la cultura, el comercio y las asociaciones de nuestra ciudad. La presencia de nuestro Gremio, por lo tanto, ha sido y sigue siendo patente.

Prueba inequívoca de la importancia que desde el primer momento tuvo el Gremio de Panaderos en la Ciudad de Barcelona es la insignia de nuestra institución que aparece en una baldosa del Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona.

Nuestro colectivo cuenta en la actualidad con más de 1.200 puntos de venta de pan artesano en Barcelona. La mayoría son negocios familiares que han pasado de generación en generación. La característica más destacable de los panaderos es, junto con la elaboración artesana, la utilización de ingredientes naturales como símbolo de calidad del Gremio. Es una labor que requiere experiencia y conocimiento de las técnicas alimenticias.

Conservan una tradición paralelamente al esfuerzo constante para una modernización y adaptación a los hábitos de consumo.

El Gremio defiende la implantación profesional de criterios de modernización de los hornos, de aplicación de nuevas tecnologías y de elaboración de nuevos tipos y especialidades de pan. Además, impulsa la renovación constante, la diferenciación del producto y la calidad de productos y servicios. En nombre de los panaderos artesanos de Barcelona, los miembros de la Junta Directiva, las Comisiones de Trabajo, las Juntas Consultivas y los delegados de barrio trabajan intensamente para la defensa del sector en Barcelona.

Todos los miembros de la Junta Directiva son panaderos artesanos en activo.